Aquí en esta vida no hay tesoros absolutos, toda felicidad
es pasajera, todo placer tiene un comienzo y un fin, y
cuando es ilícito deja un sabor amargo cuando pasa. A veces
los tesoros de esta tierra pueden ser el hambre, el frío,
la necesidad, la incomprensión, si es que sabemos encausarlos y saber sacar cosas buenas de ellos.
No todo lo que brilla es oro.
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